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De la imillaDev a la imillit.ai

La siguiente historia puede que sea ficción, puede que sea verdad. Al final no existe una sola verdad, solo puntos de vista personales, y la realidad la construimos todxs.

Hace varios años el 2019 viví el mes más feliz de mi vida en Cochabamba. Acababa de regresar de Nueva York, donde pasé un año en mi primer trabajo como ingeniera de software. Nueva York fue la primera ciudad que visité fuera de Bolivia; una ciudad mágica, enorme y diversa. Todavía guardo en mi corazón a lxs amigues que hice allá, pero esa ciudad también me reveló cosas de mi misma que me incomodaron.

Sentir que vas lento en una ciudad que viaja a la velocidad de la luz era mi constante y eso con el tiempo llegó a ser muy desgastante. Viví allí una de mis depresiones más grandes. Pero me salvó la danza. Descubrí un espacio “liberated movement” donde daban clases de danza basadas en donaciones. En ese lugar aprendí a moverme como si nada más importara, dándome permiso de habitar un espacio y un momento de completa libertad donde bailar bien no era el objetivo, donde hacer el ridículo no existia, y donde podias escuchar a tu cuerpo y dejarte sorprender con la manera en la que se puede mover. Cuando regresé a Bolivia, lo primero que le dije a mi papá cuando me recogía del aeropuerto fué: "Jamás en la vida voy a volver a trabajar en tech". Él no dijo nada; solo miraba el horizonte mientras seguía conduciendo por la autopista bajando de El Alto a La Paz.

El refugio en el convento

Buscando una forma de decir con el cuerpo lo que no podía expresar con palabras, descubrí Leche (su última versión se llama Vía Láctea): una residencia para proyectos artísticos de perfiles poco convencionales. Osea alguien como yo, que sabia de tecnología, que le interesaba bailar pero no era bailarina, que no tenía ni idea de que significaba hacer un “performance”.

Allí conocí a la Sha, mi compañera de aventuras y vecina de habitación. Éramos 4 artistas de La Paz los que habitamos durante un mes una iglesia donde se formaban futuros sacerdotes. No sé cómo lograron esa alianza, pero le daba un toque irónico y divertido a nuestros procesos creativos. También recuerdo que comíamos increíble, teníamos el mejor buffet de almuerzo en un restaurante en Cocha... ¡ush, no! Quiero volver a ese lugar solo por la comida, Cocha siempre tiene la mejor comida!

El diálogo con la máquina

Originalmente, mi proyecto iba a tratar sobre cómo las redes sociales generan depresión y ansiedad. Imaginaba una coreografía teatralizada de cinco minutos, ya quince minutos exagerando. Sin embargo, en la residencia nuestros temas eran constantemente cuestionados. Fué así que terminé hablando de algo mucho más profundo: mi relación como mujer ingidgena y programadora con la tecnología.

Me di cuenta de que entre la tecnología y yo todavía había mucho que dialogar. Fue el arte lo que me devolvió las ganas de volver a escribir lineas de codigo, todo el tiempo les mostraba mis nuevos descubrimientos como si fueran juguetes nuevos a mi mis mentores y compas en la residencia. Mi pieza, “De la URL a la IRL: Jornada de una imillaDev”, me catapultó en direcciones que sospechaba podían pasar pero que no sabía exactamente cómo se materializarían.

Decidí llevar el proceso de esta obra a una exposición en "Latinity", la conferencia más grande de mujeres en tecnología, para contar lo que significaba para una imilla como yo (una mujer aymara de El Alto) relacionarse con la tecnología desde un lugar que habita el futuro teniendo presente su pasado. Hay una expresion en aymara para eso que le escuché decir a la Silvia Rivera: Qhip nayr uñtasis sarnaqapxañani (mirando atrás y adelante al mismo tiempo).

El factor memorable

Esta obra fue, creo yo, la razón fundamental por la que conseguí una entrevista en una de las compañías de tecnología más importantes del mundo. Cuando la gente se entera de esto me preguntan cómo lo logré, y aunque hubo muchos factores (el inglés, haber trabajado ya en USA, el carisma, el trabajo previo en comunidades tech), el factor definitivo fue este performance (o al menos eso creo yo).

Mirar y pensar la tecnología desde un lugar poco convencional me hizo memorable. Si tuviera que darle un consejo a alguien, sería este: obsesionate con lo que de verdad te intriga, lo que te emociona o te molesta y no te deja dormir. Eso es lo que te hace sobresalir.

Volver a casa

Trabajar en esa gigante tecnológica me permitió, hasta el día de hoy, vivir mi vida con tranquilidad al menos finacieramente. Y cuando esa etapa terminó, volví a mi espacio seguro: mi Bolivia del alma, mis callecitas, mi gente y mis caseras de las ferias que hacen reir.

Es una vida rara la que tengo ahora. Te preguntas qué quieres hacer cuando ya no "tienes" que trabajar por obligación. Se desatan nuevas crisis existenciales, empiezas a crear nuevas obras, inicias una segunda carrera (Cine) y terminas presentando este video porque es tu tarea de montaje.

Mis "amoríos" con el arte se están formalizando. De vez en cuando, mi compañera de siempre, la tecnología, sabe que voy a volver a ella y me deja jugar. Es una relación de amor y odio constante, de ansiedad generalizada, pero al final te das cuenta de que no son ni la tecnología ni el arte los que causan esos estreses y ansiedades, eres tú misma. Y empiezas a habitar esos espacios con más calma, preguntándote si es realmente lo que quieres hacer.

Persona: El espejo

Sobre la obra en el video: intentaba usar las técnicas de identidad y crisis de Ingmar Bergman en su película *Persona*. Este archivo volvió a mis manos hace poco gracias a la Sha. Volverme a ver ha sido refrescante; sé que el corazón de esa imilla sigue en la misma dirección, haciendo las mismas preguntas y cuestionando los sistemas de los que forma parte.

Hacer esta obra/performance dolía demasiado, por eso solo tuvo dos presentaciones una ingaugrando un festival internacional de cuerpo y tecnología el 2019 y otra el mismo año en un evento tech llamado "Hackmeeting". Pero después de ver el material, me dieron ganas de volver a presentarla o crear nuevos remixes audiovisuales, la verdad el tema que está tocando con los asistentes personales de IA hoy más que nunca es super relevante. Y estoy orgullosa de que mi yo del pasado lo estuviera cuestionando desde hace muchos años. Quisiera contarle lo que va a pasar y decirle que va por el camino correcto, que por allí es, que no dude tanto, que vale la pena escuchar a su intuición, y que nada malo va a pasar.

Si llegaste hasta aquí, gracias por darte el tiempo de leer. Como no creo que muchxs vayan a leer todo, si me mandas un DM con lo que más resonó contigo te invito una galletita y te acepto una salida por un cafecito para hablar más y contestar las dudas que tengas.

¿Que te imaginas al leer esto, o al ver este pequeño video? ¿Hacia dónde debería ir este remix?